Rostros Andinos

Rostros Andinos

Una mezcla de alegría, adrenalina y tristeza surge cada vez que intento fotografiar lo efímero. Nunca nada volverá a ser lo mismo… Lo mejor es no tener memoria… Dicen que donde fuiste feliz nunca debes volver, la felicidad marchó a otro puerto.

¿Qué se escapó, que dejé pasar…? Nombres, personas, bailes, pueblos, carreteras, paisajes, sol  mucho sol…Siempre queda la duda de saber si algo quedó latente a la espera de ser revelado… Nunca lo sabremos, prefiero no pensarlo.

Ispi, Karachi, Mauri… Envidio a los peces, ellos si que saben… Serían grandes fotógrafos…

Cada viaje, cada lugar que visito, cada persona que retrato… cada clic de la cámara es un reto en el que pretendo proyectar el final deseado de un guión que no está escrito con mi letra pero del que soy su único lector.

El fotógrafo tiene algo de oráculo, de Tiresias. Ver antes de que suceda… Mover las velas para llegar a un puerto conocido pero en el que aún nunca estuve. Y olvidarse de todo al final del camino… La felicidad marchó a otra parte.

Un viaje interior, un viaje al fin del mundo.

El rostro es un mapa, la mirada un espejo, una pregunta.

Encuentros fortuitos, miradas soñadas, deseadas, perdidas.

El retrato es un encuentro, un diálogo en silencio, una búsqueda de uno mismo en el otro. Del otro. ¿Qué es lo que será revelado? ¡bienvenidos al baile!

Adrenalina… Suena la música y sigo buscando algo que no recuerdo que conozco pero al verlo me es familiar, esa es la foto… Luego ya sabes, empieza otro viaje.

Paulino, Verónica, Prudencio, Doña Eli… Son muchos nombres, muchas personas… Todos son parte de este guión escrito con su letra.

Os invito a leerlo.